Este cortijo tiene la sensación de una residencia aristocrática andaluza. Está rodeado por 20 acres de campos de trigo y girasol y de los jardines se puede echar un vistazo a la famosa torre de la Giralda de Sevilla. Pasando por debajo de la puerta principal por la que se entra en el patio interior donde hay gran profusión de hibisco, el viejo palomar y un abrevadero recuerdo de que esta fue una granja de trabajo. Los espacios comunes son elegantemente decorados en colores pastel, con pesadas mesas de edad, pinturas, una gran colección de libros y el barril magnífico con techos abovedados. (más…)