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El patrimonio natural y monumental del Valle de Ayora - Cofrentes

Desde los largos períodos del Mesolítico hasta el Neolítico, se encuentran huellas de estar poblado nuestro término de Ayora. Las pinturas rupestres de Tortosilla, el abrigo de Pedro Más y del Barranco del Sordo, así lo atestiguan.

Posteriormente, en la Edad del Bronce, hallamos asimismo restos de civilizaciones antiguas en el solar ayorino, concretamente en el puntal de Olmo Seco, Las Cabezuelas, cerro del Bornat, La Marta y morra de Santiago, entre otras. De la cultura ibérica, tenemos quizá uno de los monumentos más excepcionales de esta época: el Mugrón de Meca, original y único, ante todo, por sus numerosos algibes, sus caminos excavados en la roca y la célebre Cueva del Rey Moro. El nombre de Meca parece tener raíces en el lenguaje vasco significando «quebradura» o «desfiladero», (según opinión del documentado escritor guipuzcoano L. Peña Basurto, en carta que obra en mi poder y que también recoge J. Vicente Poveda Mora en su «Historia del Valle», recientemente publicada. Asimismo, el topónimo de Ayora responde en otra hipótesis del mencionado escritor a vocablo vasco con la significación de «cerro escarpado»).

De la época romana existen igualmente abundantes vestigios en nuestro terreno. Destacan los de la Casa del Baile, Collado de San Juan, Los Arcellares y la Hunde. Tras el dilatado tránsito de los romanos por estas tierras, llegan las invasiones de los bárbaros y la etapa visigótica, de las que apenan quedan huellas.

Pasamos después a la invasión musulmana (año 711) que sí tuvo aquí numerosas e importantes muestras. Tenemos, en primer lugar, el Castillo, que según las más verosímiles opiniones es de origen árabe, como asimismo y, sin duda, el Barrio de Los Altos, con su principalísima Iglesia de San Blas. Otro vestigio relevante es el Barrio de la Morería, que comprendía lo que ahora es Calle de Santa Lucía y adyacentes, con su antigua mezquita, hoy ermita del mismo nombre.

Tras setecientos años de dominio musulmán, ya en la Reconquista cristiana, Ayora es conquistada por Jaime I en el año 1238. Transcurren entonces unos años de contínuos problemas y batallas entre los Reinos de Aragón y Castilla, con el Tratado de Almizra y luego el de Elche, en 1305, fecha en la que Ayora pasa a ser definitivamente de Valencia. En el órden eclesiástico siguió perteneciendo a la diócesis de Orihuela hasta que recientemente, en 1954, se incorpora a la sede levantina. Entre los documentos de valor que poseemos de este extenso período merece atención el «Privilegio Rodado» otorgado por el rey Alfonso el Sabio, por el que concede a Ayora las franquicias de los fueros de Cuenca.

En el siglo XIV sobresale en la historia local el ayorino «Milagro del Angel», por el que el Valle de Ayora-Cofrentes fue librada de la epidemia de peste en 1392.

En el Renacimiento, ocurre el hecho determinante para el pueblo del cambio de la primitiva población de «Los Altos» al «Hueco» (parte llana de la villa), donde poco a poco se alzará la monumental Iglesia Parroquial, la Plaza Mayor, los callejones y calle de la Marquesa, nuestra vía principal. Todo este conjunto urbano es primoroso, en su concepción y ejecución. Fue obra de los Marqueses de Cenete, señores de la Villa, y tuvo una destacada intervención en ello, su hija Doña Mencía de Mendoza, nuestra más preclara Señora, en cuyo honor el pueblo dedicó su mejor calle: La de «la Marquesa de Cenete».

Otros personajes de relieve en este tiempo fueron el obispo Jaime Pérez, escritor de libros teológicos de gran repercusión y Miguel Molsós, Datario papal del Papa Benedicto XIII. Andando el tiempo fueron sucediéndose distintos avatares, sobresaliendo la expulsión de los moriscos en

1609, que dejó casi despoblado el Valle de Ayora. Del siglo XVIII, es notoria la repercusión que tuvo en nuestro pueblo la Guerra de Sucesión Española, como asimismo las sucesivas de la Independencia y las guerras carlistas.

Episodios igualmente tristes y desastrosos, pero más recientes, han sido las secuelas de la Guerra «Incivil» Española de 1936, y en otro aspecto no menos lamentable, el gran Incendio de 1979 y la Riada de 1982.

Esta es, a grandes rasgos, nuestra historia en sus momentos más destacados. Luego queda, para el olvido, la historia menuda de cada día, la que no se cuenta en los libros pero que al fin y al cabo es la que ha hecho de nuestro pueblo como es: AYORA, un nombre que gusta pronunciar y que como dijo el gran escritor Azorín es «dulce, melódico y eufónico».

El Valle de Ayora-Cofrentes, es una comarca de la Comunitat Valenciana fronteriza con la provincia de Albacete. El patrimonio natural y monumental de la zona es rico y variado.

Ayora es un municipio del sureste de la provincia de Valencia (Comunidad Valenciana, España) situado en la comarca del Valle de Ayora-Cofrentes, del que es capital. Cuenta con 5.492 habitantes.

Ayora sorprende al visitante ya que ofrece una serie de atractivos complementarios entre sí. El viajero descubrirá una localidad cargada de historia, claramente manifiesta en la riqueza de su patrimonio histórico-artístico, legado de la presencia humana desde sus más remotas manifestaciones. Junto a ese rico patrimonio podemos destacar la riqueza y abundancia de sus recursos medioambientales y paisajísticos.

También le ofrecemos información adicional sobre otras actividades alternativas, rutas en bicicleta, senderismo, excursiones, paseos a caballo, Paseo en Barco por el rio Jucar, escalada, Kayak y canoa, visitas guiadas a cueva Don Juan estalagmitas, poblado Ibero Meca, Cueva de pintura Rupestres, etc.

¡Ven y disfruta del patrimonio natural y monumental de nuestro Valle!

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